En un artículo publicado en el The Lancet, investigadores de las Facultades de Psicología y Medicina de la Universidad de Southampton se proponen estudiar, mediante un estudio aleatorizado, a doble ciego y controlado con placebo, si la ingesta de colorantes artificiales de los alimentos y otros aditivos, afectan a la salud de los niños.
La principal medida de los resultados fue una valoración global de la hiperactividad, basada en una serie de baremos, evaluada por padres y maestros, y para los niños entre 8-9 años, además un test computerizado de la atención.
Los resultados fueron los siguientes:
- La mezcla A provoca efectos adversos significativos sobre la hiperactividad en los niños de 3 años, cuando se comparan con los efectos de un placebo. No se observan cuando se comparan los efectos de la mezcla B con los de la administración de un placebo. Los resultados persisten cuando el análisis se restringe a los niños de 3 años de edad que han consumido más del 80% de la bebida administrada.
- Los niños entre 8-9 años de edad muestran efectos adversos significativos cuando se les administra la mezcla A, o la mezcla B, cuando el análisis se restringe a aquellos niños que han consumido, al menos, el 80% de la bebida administrada.
La interpretación de los autores es que los colorantes artificiales o el benzoato sódico utilizado como conservante de los alimentos, o ambos, provocan un aumento de la hiperactividad en los niños de 3 años, y en los niños entre 8-9 años de la población general.
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