Los libros son la puerta de entrada a todo un mundo de conocimiento y fantasía. Por eso cuanto antes podamos penetrar en ese universo mucho mejor. Enseñar a leer los niños antes de los 4 años o antes de ingresar a los colegios no es descabellado ni temerario: él puede aprender y en PAF CENTRO NEUROPSICOLOGICO le ayudamos . Además, vivir el descubrimiento de la lectura con los niños es una experiencia muy satisfactoria que estrechará los lazos afectivos de todos.
“A los niños les enseñan a leer en el colegio… ¿por qué vamos a enseñarles en casa?”, “Ya tendrán tiempo de aprender a leer cuando les enseñen con seis años”. Son comentarios que oímos decir a la mayoría de la gente.
Ciertamente, el aprendizaje de la lengua escrita suele darse en los colegios a partir de los cuatro o cinco años en los mejores casos, concretándose las habilidades lectoras entre los seis y los siete años. ¿Y por qué no antes…?
Los bebés aprenden a hablar, a andar, a correr, a relacionarse con el mundo a lo largo de los tres o cuatro primeros años de vida. Sus capacidades neurológicas se lo permiten. De la misma manera pueden aprender a leer. Lo único que tenemos que comprobar es que nuestro hijo tenga la madurez evolutiva necesaria para poder incorporar este aprendizaje, en principio complejo.
En el aprendizaje de la lectura intervienen diferentes áreas situadas en los dos hemisferios cerebrales: la que ve los símbolos, la que los reconoce, la que les otorga significado, la que oye las palabras y la que las reconoce. Para que el niño pueda aprender a leer, todas estas áreas deben poder establecer conexiones entre sí mediante las sinapsis de las células cerebrales que las integran. Para que estas conexiones se realicen adecuadamente, estas células (neuronas) deben estar revestidas de una vaina de mielina que las aísle eléctricamente.
El proceso de mielinización de las neuronas se da durante toda la infancia, pero alrededor de los dos años de edad las conexiones básicas ya están establecidas y las áreas anteriores interconectadas. Podemos entonces afirmar que a partir de esta edad, el desarrollo cerebral del niño le permite incorporar la información lectora recibida y otorgarle significado.
De hecho, si un niño de tan sólo 18 o 20 meses le señalamos una etiqueta de “Coca Cola” o una tapa de su yogur habitual nos dirá lo que dice casi de inmediato: está reconociendo unos símbolos escritos en un contexto concreto. Ese es el primer paso para la lectura. Y los dos años son un buen momento para empezar.
Lo que el niño de esta edad necesita para poder asomarse al mundo de la lectura es disponer de las imágenes adecuadas, suficientemente grandes y atractivas (la letra de los cuentos y de los libros es demasiado pequeña) como para captar toda su atención y también contar con un muy buen proceso madurativo de sus diferentes estructuras sensoriales y neurológicas.
Los padres podemos reinterpretar y ofrecer el lenguaje escrito a nuestro hijo de manera que adaptemos la información necesaria. Para que aprenda a leer debemos tener siempre en cuenta:
Las ventajas de la lectura en edades tempranas son considerables:
- En ningún caso estos niños son problemáticos sino todo lo contrario. El problema no es empezar a leer pronto sino tarde.
- El niño con una gran competencia lectora se siente más seguro de sí mismo, más motivado para el aprendizaje y, por supuesto, más capaz para enfrentar el aprendizaje de la lengua escrita.
- Tal vez la mayor ventaja de enseñar a leer a un hijo pequeño sea la intensa relación que se establece entre el padre o la madre y el niño al compartir una situación de aprendizaje que ampliará las posibilidades creativas e imaginativas del niño, así como mejorará en gran medida su autonomía personal (podrá adentrarse en el mundo de la fantasía escrita cada vez que lo desee).
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