Los estímulos abundantes son fundamentales en el desarrollo normal y óptimo del cerebro. Sin un ambiente de estimulación este valioso y delicado órgano sufre y se degrada, de ahí la importancia de construir todas las facultades del cerebro durante los dos primeros años y medio de vida del bebé. Es el período para aumentar las oportunidades futuras en la vida de una persona, de manera que este tiempo tiene que ser aprovechado por los padres o tutores en alentar las capacidades mentales, físicas, sociales y emocionales del bebé en la primera infancia.
El cerebro controla los movimientos, el sueño, el hambre, la sed. Todas las actividades vitales como la circulación, respiración, digestión, excreción, al igual que las emociones humanas como el amor, cariño, odio, alegría, tristeza, miedo, angustia, ira, entre otras.
25 días después de la concepción se forma el cerebro. Se desarrolla rápidamente hasta alcanzar un 25 por ciento al momento del nacimiento del individuo; el 50 por ciento a los seis meses, el 65 por ciento al año y el 75 por ciento a los dos años y medio. Entre 6 y 7 años el volumen del cerebro de un niño normal será del 90 por ciento. A los 18 años culminará ese crecimiento.
La presencia de estímulos en los primeros meses es fundamental para toda la vida de la persona. Al momento del nacimiento hay muchas neuronas aisladas, pero después aumenta el desarrollo de interconexiones, sobre todo en los tres primeros meses. El sistema queda completo en el transcurso de los tres primeros años de vida. Los programas de estimulación temprana antes de los tres años sirven muchísimo para incrementar, especialmente el potencial de aprendizaje.
Una buena alimentación es imprescindible también para la eficacia cerebral y en consecuencia para la memoria. En los primeros meses del bebé, su protección nutricional es proporcionada por la leche materna como exclusivo y único alimento. La desnutrición en los niños disminuye la motivación y la curiosidad. Reduce actividades de juego y exploración. Aumenta el deterioro del desarrollo mental, cognoscitivo y de adquisición de habilidades psicomotoras.
Es imperativo que todas las condiciones sean favorables para la madre en su etapa de gestación, pero cuando éstas no fueron las óptimas al terminar el embarazo, ya nada se puede hacer para cambiar esa situación, lo pasado pasó. No obstante, después del nacimiento, lo que vendrá en el futuro se puede encausar. ayudele a su hijo a desarrollar habilidades de aprendizaje, en PAF CENTRO NEUROPSICOLOGICO lo puede lograr
APRENDIZAJE TEMPRANO, ESTIMULACION TEMPRANA ATENCION, APRENDIZAJE, PSICOLOGIA, TERAPIAS PARA NIÑOS, DESARROLLO MADURATIVO, CEL:3108527129 BOGOTA -COLOMBIA
28 nov 2009
26 nov 2009
¿PORQUE LOS NIÑOS ESCRIBEN EN ESPEJO Y CONFUNDEN LAS LETRAS?

Una pregunta frecuente y referida a niños de edades comprendidas entre los 3 y los 6 años, se refiere a la escritura en espejo tanto de números como de letras o palabras incluso, se trata de un fenómeno muy común sobretodo entre aquellos niños que están empezando a su aprendizaje de la lectura y la escritura. Este error frecuente suele alarmar a los padres puesto que a menudo puede ser confundido con síntomas disléxicos, lo que no tiene que ser así necesariamente.
Podemos encontrar dos motivos fundamentales por los cuales los niños pueden escribir en espejo:
Problemas de lateralidad. En estas edades es cuando la lateralidad se establece hacia un lado u otro, mostrando una mayor preferencia en términos generales por la lateralización diestra. En este proceso se pueden alterar fundamentalmente las nociones de espacio y también las de tiempo, aunque este último aspecto no lo trataremos en este artículo ya que la incidencia no es tan relevante para el mismo
Entre los problemas más frecuentes en relación a la lateralidad en relación a la escritura en espejo, encontramos la lateralidad cruzada y en algunas ocasiones la lateralidad zurda, tenemos que tener en cuenta que la direccionalidad propia de las personas zurdas y también de aquellas con dominancia ocular zurda es de derecha a izquierda, justamente a la inversa de las personas con la lateralidad diestra, que es la direccionalidad de nuestro sistema de escritura, es decir de izquierda a derecha. Por tanto en estos casos resulta lógico que se produzcan errores en la escritura, invirtiendo letras, números o incluso palabras y oraciones enteras.
Muchos niños pasarán por esta fase resolviendo esta dificultad sin más problemas, aunque conviene estar atentos a su posterior desarrollo en la lectura y la escritura, ya que pueden resolver este problema realizando un esfuerzo extra en estas actividades que puede dificultar procesos más complejos como la compresión lectora o la expresión escrita, sobretodo en aquellos que presentan lateralidad cruzada mas que en los de la lateralidad zurda. Puesto que estos últimos si tienen una buena configuración lateral disponen de unos buenos ejes de referencia en relación al espacio y pueden asumir la direccionalidad inversa sin mayor dificultad, mientras que aquellos que presentan lateralidad cruzada tienen un cruce de ejes espaciales que les puede entorpecer de forma más clara este proceso en relación a la direccionalidad.
Otro aspecto, muy relacionado con el anterior, reside en el desarrollo de la percepción visual, especialmente de aquellos aspectos que implican una madurez visual para el desarrollo de la lectura y la escritura. En este sentido cobra especial relevancia la percepción de las simetrías simples de derecha - izquierda (b-d) o arriba - abajo (b-p), así como las de tipo doble, es decir, arriba - abajo y derecha-izquierda (b-q). Las dificultades en la percepción de las simetrías simples derecha izquierda son las más comunes y muchos niños presentan dificultades en su percepción hasta los 5 años, resultando un signo de alerta cuando esto no se supera pasada dicha edad, con lo cual es común que niños con dificultades en este tipo de percepción puedan girar algunas letras o números de forma aislada ya que no perciben la diferencia entre ello, no resultando común que realicen toda su escritura de forma inversa. Resulta más preocupante cuando las confusiones se dan en simetrías dobles, aspecto que no es de carácter evolutivo y que nos podría indicar la presencia de serias alteraciones en el desarrollo de la orientación espacial y la percepción visual, tan importantes para el desarrollo de la lectura y la escritura.
No obstante, debemos tener presente que estos procesos de maduración perceptiva tienen una amplia vinculación con el proceso de lateralización, el cual resulta un proceso de neuromaduración clave para el progreso del resto de habilidades y en este sentido clave para el progreso de la percepción visual.
Por tanto, no podemos olvidar que la lateralización resulta el elemento clave en este tipo de dificultades así como que puede coincidir con una etapa en que se están realizando ajustes en diferentes procesos que facilitaran el posterior desarrollo.
En PAF CENTRO NEUROPSICOLOGICO, contamos con un equipo interdisciplinario que le ayudaran a su hijo a superar estas dificultades. Consúltenos
HABILIDADES VISUALES Y SU INFLUENCIA EN EL APRENDIZAJE

A menudo en la detección de dificultades de aprendizaje resulta clave la exploración de las habilidades visuales, puesto que su incidencia en el desarrollo de aprendizajes es alta y de difícil diagnostico.
En este campo el trabajo de los optometristas ha facilitado tanto su diagnóstico como su tratamiento, resultando una pieza clave en muchos procesos de estimulación terapéutica. En PAF CENTRO NEUROPSICOLOGICO hemos realizado diferentes estudios y tratamientos de las habilidades visuales, que nos permiten tener recursos para la detección de este tipo de problemas y el abordaje de los más sencillos.
• Movimientos sacádicos: estos son los saltos que realiza el ojo durante la lectura para pasar de una fijación a otra, se trata de movimientos tanto horizontales como verticales (en el salto de línea).
• Fijaciones: las fijaciones son la cantidad de palabras que podemos leer entre cada movimiento sacádico, de este modo a menor número de fijaciones mayor velocidad en la lectura. Las fijaciones se encuentran muy relacionadas con la amplitud de campo visual, es decir, que cantidad de información puedo percibir con una sola "parada" ocular.
• La acomodación: la acomodación es la capacidad del ojo para cambiar el "zoom", es decir su flexibilidad para percibir información a diferentes distancias, un ejemplo claro de su uso en el colegio es en el copiar del tablero, tarea en la cual el ojo debe ir cambiando constantemente este zoom, de lejos a cerca. Las dificultades en esta habilidad acostumbran a suponer lentitud en el trabajo escolar, cansancio ocular o dolores de cabeza. Es importante tener en cuenta que la flexibilidad acomodativa está relacionada también con el bienestar emocional.
• La convergencia ocular: se trata del punto de unión de la información procedente de ambos ojos, es decir el punto en el que dejamos de ver de forma duosensorial (dos imágenes) a ver tan solo una procedente de ambos ojos, lo recomendable es que este punto de fusión se encuentre a una distancia de entre 7 y 5 centímetros. En caso contrario lo más probable es que nos encontremos con malas posturas en el trabajo intelectual, cansancio ocular o bajo rendimiento en las tareas de lectura y escritura.
• La binocularidad: es la capacidad para integrar convenientemente la información procedente de ambos ojos, es decir, percibir una sola imagen a partir de la visión binocular. Es importante tener en cuenta que la información recibida por cada ojo es procesada por un hemisferio cerebral distinto, de modo que la información recibida por el ojo derecho es procesada por el hemisferio izquierdo y viceversa. Ante esta situación el cuerpo calloso y la corteza de asociación visual juntan la información de forma que percibamos una sola imagen. Las dificultades en la integración binocular de la información pueden suponer problemas de comprensión lectora, lentitud en la lectura y cansancio ocular, sobretodo conviene tener en cuenta que restan eficacia a los procesos visuales. A parte de las dificultades en relación al aprendizaje también suelen conllevar que puedan ser torpes motrizmente ya que no perciben adecuadamente las 3 dimensiones.
Estas constituyen algunas de las habilidades visuales más relevantes que permiten el aprendizaje, razón por la cual es importante su evaluación en los procesos de diagnóstico terapéutico al tener una clara vinculación con el aprendizaje. Algunos signos de alerta que nos pueden hacer pensar que el niño tiene problemas visuales son: dolores de cabeza frecuentes en la parte de la frente, lentitud en la lectura o en las tareas de copia, parpadeo frecuente, malas posturas o fatiga en el trabajo escolar, cerrar o tapar un ojo en la lectura, saltarse líneas o perderse en la lectura. Lógicamente la presencia de algún signo de alerta no implica la presencia necesaria de dificultades visuales, aunque es bueno realizar una valoración para descartar su incidencia negativa en el aprendizaje, al mismo tiempo que se trata de habilidades que, en términos generales, pueden ser corregidas a partir de actividades visuales.
Es importante aclarar que los niños que pueden generar problemas de percepción visual, sin generar alteraciones en la agudeza visual. En PAF CENTRO NEUROPSICOLOGICO, los podemos orientar sobre estos temas.
ALIMENTOS QUE ACTUAN SOBRE EL COMPORTAMIENTO Y EL APRENDIZAJE DE LOS NIÑOS…

La infancia representa la mejor oportunidad para influir en los aspectos de la futura salud adulta a través de los alimentos que se consumen. Por tanto si como padres, cuidadores, terapeutas y personas que trabajamos con niños y jóvenes. Ofrecemos una buena enseñanza de los hábitos alimentarios, no solo desarrollamos defensas en el organismo de nuestros niños y jóvenes para evitar enfermedades futuras, si no prevenimos posibles dificultades en el desarrollo y el aprendizaje.
Según los especialistas la tartrazina es un colorante amarillo Tartrazina (o Amarillo 5) -Carmín de Índigo ( o Índigo- tina) que tiene un parentesco químico con la aspirina. Otras denominaciones de este colorante son FD y amarillo 5 o C. Está presente en refrescos, jugos,( zoka, Tampico, zum, frutitos) esta sustancia afecta directamente la conducta de los niños por dos vías: despierta una reacción pseudo-alérgica en el organismo y la consecuente liberación de histamina. Este es un compuesto presente en todas las células del organismo y, en una situación normal, es liberada como respuesta del sistema inmunológico ante una inflamación o una alergia.
Simultáneamente, actúa en el cerebro alterando los espacios sinápticos, donde se efectúa el intercambio de información entre neuronas, con síntomas similares: falta de concentración, somnolencia e hiperactividad la dificultad para concentrarse, especialmente en la lectura y baja comprensión. Se afirma que basta ser un consumidor habitual, por ejemplo de jugos artificiales, refrescos de caja, para que los síntomas se presenten. Un niño que toma jugos de caja a diario, poco a poco va cambiando su conducta. Le cuesta prestar atención en clases, quedarse quieto y presenta intensos dolores de cabeza, y tos de tipo alérgico. Se sostiene, además, que la relación entre el consumo de colorante y el aumento en los niveles de histamina es directamente proporcional.
Otros alimentos que producen alergias respiratorias, alteran el comportamiento y espacios sinápticos en los niños:
Bebidas gaseosas.
Jugos de botella
Maicitos
Chitos
Nachos
Queso amarillo
Galletas de queso
Papas procesadas. (Papas mc donals)
Galletas wafer
Atún
Hojuelas de maíz
Aperitivos salados.
Maní
Maíz Pira ( porc corn )
Maní moto
Cacahuates
Chicharrón (procesado - margarita)
Embutidos, salchichas
Enlatados
Cereales azucarados y con gluten
Flanes
Gelatinas (colorante y aluminio)
Postres
Galletas (club social - figuritas – comics.)
Colombinas de fresa (colorante Rojo 2G)
Paquetes de aluminio (papas, todorico)
Paletas de agua , raspados, granizados
Y bebidas que no están empacadas en vidrio o plástico.
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25 nov 2009
LA NEUROLOGÍA Y EL APRENDIZAJE TEMPRANO

La neurología asiste a una revolución tecnológica que permite ahondar en los conocimientos que se tienen acerca del cerebro y de su funcionamiento. Es en este órgano donde ocurren biológicamente los procesos de aprendizaje, neurólogos, pediatras, médicos escolares, psicólogos, pedagogos y educadores deberán trabajar conjuntamente para completar el rompecabezas que implica el fenómeno educativo. Las investigaciones neurológicas más recientes ya han permitido avalar las ventajas del aprendizaje temprano.
¿Qué pueden aportar la neurología evolutiva, la neurología pediátrica y la neuropsiquiatría a los aprendizajes de los niños? Los últimos avances tecnológicos en estas tres ramas médicas permiten cada vez más explicar cuestiones educativas que hasta ahora sólo abordaban disciplinas como la pedagogía o la psicología.
Si queremos comprender un proceso de aprendizaje y nos fijamos sólo en los contenidos, la metodología y en la evaluación estamos dejando en evidencia lo que es primordial en el fenómeno educativo de cualquier índole: cómo se integran esos conceptos en el sistema nervioso central, en el cerebro sobre todo, y más concretamente en la corteza cerebral.
La neurología, tradicionalmente preocupada por los problemas clínicos, ha desarrollado a lo largo de esta última década pruebas como la RMN (Resonancia Magnético Nuclear), la TAC (Tomografía Axial Computerizada) y sobre todo la TEP (Tomografía con Emisión de Positrones). Este tipo de exámenes está consiguiendo cartografiar el cerebro hasta tal punto que podremos fotografiar el pensamiento y explicar científicamente las emociones, los recuerdos y en general las conductas.
Hasta el día de hoy han predominado las teorías que afirmaban que el aula, los padres y el entorno social son las claves de todo proceso de aprendizaje. También está muy extendida la opinión según la cual no hay que precipitarse en los procesos de aprendizaje, es decir, que todo aprendizaje debe condicionarse a la madurez del niño. Así, a título de ejemplo, sería contraproducente que un niño lea a la edad de cuatro o cinco años.
Sin embargo, lo que se desprende de las primeras conclusiones de estudios neurológicos no apunta en esta dirección. Nacemos con un número y disposición de neuronas, determinados genéticamente en parte pero también potencialmente modificables (susceptibles de plasticidad) en función de los estímulos que aportemos en los primeros años de la vida, sobre todo los cuatro primeros. Por tanto, si enseño a mi hijo el concepto de color rojo provoco una sinapsis (unión) neurona a neurona. Si este estímulo se repite, la conexión perdura y es útil de por vida. Este tipo de estímulo debe ocurrir lo más tempranamente posible.
Tenemos que asumir este cambio profundo del concepto de educación e interesarnos por todas estas cuestiones a las que, afortunadamente, atienden cada vez más medios e instituciones.
En PAF CENTRO NEUROPSICOLOGICO nuestra atención no sólo se dirige a las áreas de desarrollo cognitivas (de conocimiento), sino también de psicomotricidad (habilidades corporales), de lenguaje (vocabulario y dicción) y de socialización (juegos, comportamiento en casa y en la calle…).
Permítale a su hijo el desarrollo de las habilites necesarias para lograr un mayor potencial de aprendizaje y asegúrele un mayor bienestar y una mejor calidad de vida. En PAF CENTRO NEUROPSICOLOGICO lo podemos ayudar.
23 nov 2009
MADURACION INFANTIL

La infancia es un periodo de la existencia humana caracterizado por el crecimiento, la maduración y el desarrollo. Este proceso complejo se sustenta en la evolución biológica, psicológica, social y educativa.
Los primeros años de vida son una etapa especialmente crítica, ya que en ella se van a configurar, además de los aspectos propios de la madurez neurobiológica, las habilidades motrices, perceptivas, lingüísticas, cognitivas y sociales que posibilitarán la interacción con el medio. Las estructuras nerviosas en los primeros años de vida se encuentran en un proceso madurativo en el que continuamente se establecen nuevas conexiones. En efecto, los procesos madurativos cerebrales, la mielinización y el establecimiento creciente de procesos sinápticos a lo largo de este periodo, van conformando el cerebro del niño, por lo que las experiencias de los primeros años de vida son fundamentales para su maduración y desarrollo.
El cerebro de los niños pequeños sigue un proceso de maduración morfofuncional que depende de los procesos bioquímicos internos y de la abundancia y la calidad del estímulo ambiental. Los conocimientos neurobiológicos actuales de la evolución encefálica en los primeros años de vida destacan la importancia de los estímulos ambientales en el desarrollo del sistema nervioso. Las afectaciones tempranas de las estructuras nerviosas o la privación de la estimulación sensorial que proporciona el entorno, pueden comprometer la maduración neuropsicológica, por lo que aprovechar la plasticidad neuronal de estos estadios evolutivos resulta decisivo para el desarrollo posterior.
Es por esta razón que en PAF CENTRO NEUROPSICOLOGICO orientamos nuestras intervenciones en procesos madurativos y de desarrollo infantil. consúltenos.
CONTROL DE ESFINTERES Y PROCESOS MADURATIVOS

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El control de esfínteres es un proceso madurativo y no requiere entrenamiento si sabemos respetar los ritmos del niño.
Controlar esfínteres supone pasar de un proceso reflejo a un acto voluntario. Los bebes, hacen “pipi y popo” de modo reflejo o automático, sin ningún tipo de control sobre esos procesos.
Adquirir el control de este procedimiento es un proceso madurativo, esto quiere decir que si su cerebro no ha logrado la madurez necesaria, esta respuesta no se logrará, en PAF Centro Neuropsicológico, orientamos nuestros procesos bajo los modelos madurativos y de desarrollo infantil.
Como todos estos procesos madurativos existe una enorme variabilidad personal en cuanto a los plazos: hay niños que con 10 meses dan algunos pasos y otros que lo hacen con 18 o 20 meses.
Entendamos cómo funciona el proceso urinario. La vejiga urinaria es un órgano que sirve para almacenar la orina que llega desde los riñones continuamente. Durante el llenado, los músculos que la forman se mantienen relajados. Este órgano, con el fin de que no salga la orina de forma continua, tiene un músculo anular llamado esfínter, que por lo general permanece contraído, es decir cerrado. También se encuentra otro músculo esfínter en la uretra (tracto de salida de la vejiga). Cuando la vejiga se llena de orina, unos receptores localizados en la misma, envían al cerebro la señal para que automáticamente los esfínteres se relajen y la orina pueda salir. Esta coordinación se lleva a cabo mediante mecanismos neurológicos de gran complejidad por lo que el control voluntario (es decir: ser capaz de relajar el esfínter no de este modo automático, sino de forma voluntaria cómo y cuando se desea) aparece tardíamente.
En el recto ocurre un fenómeno similar con las heces.
Alrededor de los 18 meses o los dos años, algunos niños pueden darse cuenta de que están haciendo “pipi o popo” y avisar para que se les cambie el pañal., pero esto no significa en ningún caso que tengan la capacidad de retrasar el momento de forma voluntaria. Es decir: no tienen CONTROL sobre sus esfínteres.
La maduración de los centros nerviosos comienza entre los 18 meses y los tres años. De forma que entre los 2 y los 4 años la mayor parte de los niños puede controlar adecuadamente ambos esfínteres: anal y vesical. Siendo por tanto capaces de avisar su deseo y de retrasar la micción y la defecación para hacerlo en el momento y lugar deseado.
Al tratarse de un proceso madurativo, y aunque la estimulación pueda tener algún efecto positivo sobre el mismo, el niño adquiere control suficiente como para retener la orina y las heces, cuando los procesos neurológicos que tienen lugar entre los receptores de los órganos, el cerebro y los esfínteres, estén perfeccionados. Por tanto, enfadarse, castigar, humillar, comparar con otros tiene un efecto similar a gritarle a una oruga para que se convierta en mariposa.
No se trata tampoco de un proceso lineal. Se producen a lo largo del mismo, avances, estancamientos y retrocesos que los padres deben aprender a acompañar. Puesto que el plazo normal para la adquisición del control es entre los 2 y los 4 años, hablar de regresiones o comportamientos regresivos en niños que se vuelven a hacer pis dentro de este plazo es un error. No puede considerarse regresión algo que aun forma parte de los progresos de esa edad. No se puede regresar a un sitio de donde aun no se ha salido. Este obedece netamente a un proceso madurativo a nivel neurológico.
Es frecuente ver a mamas excusando a sus hijos “es que estaba distraído”, “es que se olvidó avisar”. Cuando el control es real, como sucede en los adultos, estas cosas no suceden. Ningún niño de 10 años no se orina porque se olvidó. Y la única diferencia con el de 2 y medio, es que este último no tiene un control real sobre la voluntariedad de esa función.
Cuando el proceso se lleva a cabo respetando el ritmo madurativo del niño este tipo de accidentes son mínimos.
Por tanto, las normas serian:
-Esperar a que el niño este suficientemente maduro como para ser capaz de RETRASAR el momento de orinar o defecar. No solo de avisar inmediatamente antes de hacerlo
-Contar siempre con la colaboración del niño: debe ser capaz de comprender lo que sucede, como sucederá, lo que se espera de él. Así mismo tiene que ser capaz de expresarse y hacerse entender.
-Siempre animar con los buenos resultados. Nunca jamás criticar los “fallos”.
-Permitir al niño que vuelva a usar pañal siempre que crea que lo necesita. No hacerlo por conveniencia de los padres, pero sí si el niño lo necesita.
Si su hijo no responde a ninguno de estos procesos es importante entrar a madurar su cerebro y sus respuestas. En PAF CENTRO NEUROPSICOLOGICO podrá realizar este tipo de estimulación.
21 nov 2009
LAS NEUROCIENCIAS Y LA ESTIMULACION TEMPRANA

Las neurociencias han demostrado que dos billones de neuronas se crean en los primeros meses de vida, pero sólo con la adecuada estimulación cognitiva, afectiva y el acceso a distintas experiencias es posible que los niños y niñas logren su pleno desarrollo.
El rendimiento académico, las posibilidades de caer en la delincuencia o de ser adicto a la nicotina; son solo algunos de los aspectos que se ven determinados por los primeros cuatro años de vida. Cada día las neurociencias entregan más evidencias de que la primera infancia es una de las etapas más decisivas en la vida de un ser humano, ya que en ella se sientan las bases de las capacidades cognitivas, sociales y afectivas centrales que prepararan a un niño o una niña para la vida en sociedad.
En la última década los avances científicos han permitido una mayor comprensión de los procesos de desarrollo cerebral y del sistema nervioso y sensorial, evidenciándose la importancia vital de la vida intrauterina y de los primeros años en la maduración biológica que permite a los individuos llegar a ser personas integradas en una sociedad. Por ejemplo, en los primeros meses de vida se desarrollan más de cien billones de neuronas las cuales en una delicada obra de ingeniería deben unirse para dar forma definitiva al cerebro y establecer las conexiones que permitirán los pensamientos, sentimientos, emociones, expresiones, acciones desde allí hasta su adultez.
Así es como, la Organización Mundial de la Salud ha señalado que las condiciones ambientales en la primera infancia, son el determinante más poderoso de las competencias básicas con las que un ser humano se adaptará al mundo. De hecho, asevera que el desarrollo temprano continúa influyendo en la salud de las personas, en distintas formas, a lo largo de todo el ciclo vital.
Como ya lo señalaba Hyman “….en la danza de la vida, los genes y el ambiente son socios inseparables. Los genes esbozan el esquema básico del cerebro, luego la estimulación del medioambiente, ya sea la luz que llega a la retina o el sonido de la voz en el nervio auditivo, enciende y apaga los genes afinando estructuras cerebrales, antes y después del nacimiento.”
Condiciones que no se repiten
Las investigaciones han demostrado que existe una edad óptima para los distintos tipos de estímulos sensoriales y motores, pasada la cual, no vuelven a darse de la misma manera. Es así como la cantidad, calidad, intensidad y diversidad de las experiencias sensoriales y motoras determina en gran medida la gama de estímulos que el niño será capaz de reconocer y apreciar.
De este modo, un niño que no recibe la estimulación necesaria queda con un rezago o retraso en el desarrollo que –de no ser tratado- será determinante para el resto de su infancia y vida adulta. Las cifras son bastante elocuentes: Según Verónica Silva, 3 de cada 10 niños llegan a la Educación Preescolar con algún nivel de rezago. Por ello “es fundamental detectar tempranamente ese rezago y generar las instancias para que todos los niños y niñas reciban la estimulación adecuada”.
Pero no sólo se trata de la estimulación cognitiva. “Nada de esto sirve si no es apoyada su parte afectiva y social, si son queridos y contenidos de forma que aprendan a confiar en el mundo”, señala Pilar Fort, investigadora y experta de la organización norteamericana Zero to Three que promueve el adecuado cuidado y estimulación de niños pequeños.
Por el contrario, la adversidad y las relaciones deterioradas también impactan en el desarrollo del cerebro. De esta forma, cuando el niño o la niña no reciben relaciones de protección y cuidados adecuados, aumenta el nivel de hormonas asociadas al estrés generando mayor riesgo de enfermedades físicas y mentales que dura hasta su vida adulta. También se ha demostrado que de los castigos no se extraen aprendizajes, al contrario es con los resultados positivos que se activan las redes neuronales en el cerebro, plasmando el aprendizaje correcto. Por esto es importante que los padres y cuidadores de niños en lugar de retarlos cuando hacen algo mal, les muestren la forma correcta de hacerlo. “Los aprendizajes hay que enseñarlos a través del ensayo reiterativo”, grafica Marcela Peña, investigadora en Neurociencias de la U. de Chile.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, la calidad del cuidado materno produce efectivos cognitivos y emocionales de largo plazo. Lo importante de esto es que las habilidades de crianza pueden mejorarse y que existe un amplio interés de los padres por entregar una buena formación a sus hijos.
Por esto es que en todo el mundo se están fomentando programas de protección integral a los niños menores de 4 años. Con el fin de ayudarlos a desarrollar toda su capacidad y que tengan las condiciones para vivir una vida plena. Esto planes incluyen a la familia, su entorno, condiciones de vida y por supuesto, la detección temprana de cualquier trastorno o problema de salud. Inglaterra lleva la delantera con 10 años de experiencia.
18 nov 2009
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